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[exo | kray] Una vida

Título: Una vida
Autora: JayStomp_virus
Pareja: Kray
Dedicado a ontokkishi
Nota de autora: escuchar la canción I know you de Skylar Grey.

Una vida

A Yixing siempre se le había resistido la gramática especialmente los últimos años de instituto. Por regla general puntuar un texto suponía un quebradero de cabeza que resolvía con mucho tiempo y paciencia. Sin embargo existían otro tipo de historias cuya complejidad no distaba tanto de aquellos trabajos de literatura que hacía para clase. Su título era Yifan y algo en el fondo de su corazón le hacía temblar cada vez que estaba a punto de poner un punto y final a los últimos meses de su vida.

Lo había conocido en un bar de carretera cuando había perdido la fe en todo y se había escapado de casa en un intento de romper con todo lo que conocía hasta entonces. Él acababa de aparcar con su moto al lado de una farola y mientras lo miraba a través del casco enfundado en su cazadora de cuero y se quitaba los guantes su cuerpo se había estremecido.

La curiosidad lo había empujado a preguntarle cuál era el modelo de la moto, porque Yixing siempre había querido tener una, y aunque al principio el chico rubio estaba tieso y no le dirigía la palabra su insistencia por saber el nombre del modelo y cómo había conseguido la maravillosa moto habían logrado vencer la barrera que los situaba en el bando de los desconocidos.

Todo comenzó como un cuento de hadas. Al principio las cosas habían resultado mejor que bien. Ambos se habían sincronizado a la perfección. A Yixing no le importaba que Yifan guardara sus pequeños secretos o fuera distante. Tampoco parecía importarle al más alto de los dos que Yixing tuviera ciertas prioridades y reservas a la hora de entregarse. Los unía la complicidad, misterio y locura. Y, sobre todo, los dos necesitaban amor. Tanto que les cegó un espejismo y se quedaron atrapados en la rutina del sueño perfecto.

Entre caricias y palabras dulces llenas de cariño la coraza de Yifan se fue resquebrajando y el espíritu joven y lleno de vida de Yixing se instaló ocupando los lugares más oscuros y liberándolo de sus peores pesadillas. Yifan fue, en cambio, el hogar que no había encontrado entre las cuatro paredes de su casa, su refugio en medio de un mundo que le quedaba demasiado grande pero ante el que no pensaba rendirse. Ambos se retroalimentaron y taparon sus heridas con una tirita hasta que ésta de tanto usarse se rasgó.

Sucedió como todas las pequeñas cosas de la vida un día cualquiera del calendario a una hora indeterminada. En mitad de la noche, entre suspiros y jadeos, dos corazones colisionaron.

Lo adoraba. Adoraba como Yifan le besaba y atrapaba sus labios entre los suyos exigiendo más, como sus manos grandes se acoplaban a cada parte de su cuerpo y aquellos dedos largos y finos le acariciaban partes de su alma que creía ya dormidas, adoraba su olor a sexo y alcohol y también todo lo que provocaba en él cada vez que jugaba con la lengua en lo más profundo de su cuerpo. Yixing se rendía cada vez que Yifan lo empotraba contra la pared y le follaba de manera brutal sin decir ni una sola palabra a lo largo de los quince minutos que duraba el acto. Y era aquella sumisión y los minutos que se sumaban entre polvo y polvo los que marcaban el tiempo de su relación.

No es que Yixing fuera un romántico ni que estuviera reservando su voto de castidad hasta el matrimonio. Tampoco le importaba mucho el hecho de practicar sexo o no hacerlo. Y ahí residía el quid de todos sus problemas. Jamás había sentido deseos sexuales hacia nadie, ni siquiera se había planteado el hecho de perder la virginidad antes de cierta edad o acontecimiento. La vida se había portado como una verdadera hija de puta con él y mientras trataba de recomponer los pedazos de su yo todo lo demás había quedado relegado a un segundo plano. Pero aquella noche lo había conocido, sus miradas se cruzaron, y todo cambió.

Las sábanas eran de color blanco al igual que la colcha y el tacto era suave. Todo estaba revuelto y desde la habitación Yixing podía escuchar como Yifan se daba una ducha. Mientras se oía como caía el agua en la bañera Yixing estiró el brazo y puso la música en el móvil, echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos recordando lo último que había escuchado. Después de todo el tiempo que había compartido con Yifan no podía creer que mientras se acostaban otro nombre diferente al suyo hubiera salido de sus labios. Parecía una cruel broma del destino.

La voz de Big Sean no era más que un eco en aquel momento y con un nudo en la garganta Yixing se descubrió a sí mismo apretando las manos y golpeando el colchón. No era amor. Siempre lo había sabido. La convivencia, el sexo, las conversaciones superficiales que había tenido eran un punto más de un mapa muy extenso que todavía no había explorado. Y, aún así, dolía.

Era un dolor sordo que se clavaba en cada uno de sus huesos y lo empujaba hacia otros brazos. Todo era nada cuando su nombre no estaba en sus labios. Y la boca pequeña y traviesa de Yifan desdibujaba el futuro que había imaginado cuando deletreaba cada letra de aquel nombre.

La puerta se abrió de golpe cuando la empujó con las manos y un golpe seco lo paralizó todo. Yixing no sabía en qué momento su cuerpo había pasado de estar tirado sobre la cama a de pie frente aquella bañera desde la que Yifan lo miraba con el ceño fruncido y las manos sobre la cabeza. El pulso del corazón parecía una máquina a punto de estallar y sin embargo su cuerpo permanecía inmóvil bajo el marco de la puerta mientras inhalaba el vapor y fijaba la mirada en el rubio.

—Yo...

¿Qué iba a decir? ¿Yifan porqué no has dicho mi nombre? ¿Quién es él? ¿Qué ha pasado? Infinitas preguntas colapsaron en un segundo en la mente de Yixing y el chino sacudió la cabeza intentando aclarar sus ideas mientras era consciente de que Yifan no apartaba la vista de él y de que había comenzado una frase y sólo había dictado el sujeto.

—Yo… me preguntaba si…

Tomó aire y dio un paso adelante. Un paso durante el cual supo que su respuesta podría cambiarlo todo.

—… puedo ducharme contigo?

Yifan se hizo a un lado dejando clara su respuesta y cogió el champú echándose un poco en las manos preparado para lavarle el pelo como hacía muchas veces. Y ambos continuaron con la rutina que los había precedido los meses anteriores. Porque durante aquellos intensos minutos entre el sexo y la ducha Yixing había comprendido que además de los puntos seguidos y los punto final también estaban los punto y aparte. Y, algunas cosas, necesitaban más tiempo.

Sabía que les quedaba una conversación pendiente, que poco a poco aquel hombre se había ganado una parte importante de su corazón y que, lo más importante, no quería perderlo. Quizás no fuera una historia perfecta, pero era la suya, y eso era lo más importante. Porque la vida no se repite y todo pasa por algo. Como aquel encuentro en mitad de la noche y cada beso que se daban. Como el punto y coma. Todo estaba conectado.
Fin.
Tags: exo, fanfic, kray
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