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[BAP | Banghim] calls me home - Cap 6

Bang tuvo que pensar dos veces las palabras que había escuchado e intentó interpretarlas pero no comprendía a que proceso se estaba refiriendo Himchan entre delirios.

Rápidamente se puso la mochila al hombro y tomó en brazos a Himchan, salió de la casa y caminó sin rumbo buscando un hospital o algo semejante. El cuerpo del chico chino no paraba de estremecerse y frases sin sentido salían de sus labios dejando más preocupado a Bang.

Las calles parecían todas iguales, apenas había carteles, el cielo amenazaba con una tormenta inminente y el cuerpo de Bang estaba a punto de desplomarse sobre el suelo a causa de la inanición que tenía.

Habían pasado minutos de autentico estrés cuando Bang por fin vio un puente y lo cruzó, allí había un enorme edificio que parecía un hotel, se acercó corriendo en un último esfuerzo apretando contra el pecho a Himchan y entró acelerado.

Allí podrían llamar a una ambulancia o con suerte estaría hospedado un medico entre los clientes.

Bang fue hasta recepción, allí un hombre con gafas de pasta estaba leyendo un libro mientras bebía una taza de café, se acercó lo máximo que pudo al hombre y habló apresuradamente.

—Disculpe, ¿hay aquí un médico o pueden llamar a una ambulancia?

El hombre se acercó observando detenidamente el cuerpo de Himchan y después a Bang. Tomó el teléfono fijo que estaba en la mesa y lo miró.

— ¿Cómo te llamas?

—Bang, me llamo Bang, señor —dijo con preocupación sin perder detalle de lo que estaba haciendo el recepcionista.

La conversación fue breve y en cuanto colgó el teléfono el chico de gafas se acercó a él y le hizo una señal con la mano para que lo siguiera.

—Está de suerte, hay un médico hospedado en el hotel. Vamos a subirlo a su cuarto —llamó al ascensor y en cuando se metieron pulsó un botón—. Pueden llamarme Minseok.

Bang asintió cuando escuchó el nombre del chico y siguió con la vista fija en Himchan que estaba encogido entre sus brazos, balbuceando palabras sin sentido. Siguió a Minseok por el pasillo hasta la habitación con él número 0331 y entró detrás de él.

La estancia era amplia y las paredes eran de color blanco. No había cuadros colgando de las paredes, la cama estaba perfectamente hecha y los muebles estaban estrictamente colocados. Todo era pulcro y parecía calculado al milímetro. Bang recostó sobre la cama a su amigo y respiró hondo secándose el sudor de la frente con el antebrazo. Después se giró hacia Minseok pero ya no estaba.

Se asomó a la puerta del baño y también echó un vistazo por la ventana, salió al pasillo y pronto vio a un hombre con bata blanca que se acercaba allí y se metía en el cuarto con ellos. Bang supuso que ese sería el médico. Se hizo a un lado y le explicó brevemente lo que había pasado.

—Muy bien, veré lo que puedo hacer. No se preocupe está en buenas manos.

El hombre comenzó a sacar artilugios médicos del maletín y analizar a Himchan, después se acercó a él.

—Tendrá que tragar esta pastilla para relajarse y poder dormir. Tranquilo, está perfectamente, son pequeños efectos colaterales de los viajes en el tiempo. Cada cuerpo manifiesta unos síntomas diferentes, pequeñas anomalías pero no se preocupe.

Bang sintió que la voz se apagaba en lo más profundo de su ser cuando escuchó con la normalidad que aquel hombre trataba un tema que para él, era tabú, observó detenidamente como el “doctor” se encogía de hombros y respiró hondo tratando de asimilar que él no era el único con aquella extraña habilidad y que aquella cara aniñada encogida sobre el colchón de la cama podía hacer lo mismo que él. Menuda coincidencia.










La planta baja del edificio color perla estaba totalmente desierta, Daehyun se coló en recepción y tecleó rápidamente el nombre de la mujer que estaban buscando, no apareció en el historial así que rápidamente comenzó a leer el historial de ocupación. En los últimos meses tan solo estaban registradas dos personas, un hombre y una mujer. El nombre del chico era Onew y el de la mujer Soyh. Daehyun no tardó en leer el número de la habitación subir por las escaleras, aquella mujer debía ser la nueva identidad de ella. Estaba casi seguro.

Junhong lo siguió al mismo ritmo mientras que Youngjae un poco más torpe iba dos pasos por detrás.

Las escaleras parecían interminables mientras subían piso tras piso buscando la habitación número 1310.

Cuando llegaron hasta la puerta Daehyun se metió las manos nervioso en los bolsillos buscando algo con lo que abrir la cerradura, Youngjae timbró y Junhong golpeó varias veces la puerta. Todos se miraron y esperaron en silencio hasta que al otro lado se escuchó la voz de una mujer.

— ¿Quién es?

Daehyun rompió el silencio y se pegó contra la puerta para que le escuchara mejor.

—Soy yo, Daehyun.

La puerta se abrió en cuanto pronuncio su nombre y Daehyun se estremeció al volver a ver aquella imagen. Parecía que el tiempo no había pasado para ella, seguía igual de hermosa. Sin pensar en los demás entró en el cuarto y observó todo lo que había esparcido sobre la mesa y la cama. Se hizo a un lado al sentir que Junhong y Youngjae entraban y se metió de nuevo una de las manos en el bolsillo, esta vez para sacar un cigarrillo.

— ¿Qué queréis? —preguntó tajantemente clavando su mirada impenetrable en los tres chicos.

Daehyun miró a Youngjae quién debía estar perdido y quiso decirle que esperara fuera de la habitación antes de que fuera testigo de aquella locura que vivían pero la voz de Junhong le hizo volver al mundo real y aguzar el oído por si aquel crío metía la pata.

—Eres tú…—dijo Junhong acercándose a ella y mirándola con admiración—. Soy Junhong, ¿No me recuerdas? Te… he estado buscando tanto tiempo.

—Claro que sé quién eres, os conozco a todos —contestó con una sonrisa burlona en los labios y después caminó contoneándose hasta Youngjae y le señaló con un dedo— ¿Qué pasa? ¿No hablas?

Youngjae tragó saliva, no entendía a que se refería la mujer y porque Junhong decías esas cosas o Daehyun se comportaba así. De pronto sintió que aquello había sido una mala idea, que tenía que haber regresado a casa y dejar las aventuras para otro momento. Bajó la mirada y respiró hondo. La mujer que insistía en arrancarle unas palabras llevaba un vestido que no dejaba a la imaginación gran parte de su pecho y figura y aquello lo ponía nervioso.

—Sí, hablo.

Daehyun disimuló entre calada y calada lo entretenida que le parecía aquella situación. Si Soyh decía que los conocía a todos, tenía razón. Junhong miraba con recelo a Youngjae mientras era interrogado.

—Entonces dime, Youngjae, ¿cómo has terminado aquí?

—He venido con ellos —se limitó a contestar nervioso.

—Tu visita no estaba programada todavía —dijo rodeándolo mientras hablaba—. Tenías que ser el último.

Daehyun y Junhong se miraron confusos y se acercaron a ellos.

— ¿Quiere decir eso que él también puede hacerlo? — Junhong abrió los ojos sorprendido y se acercó a Youngjae— ¿Puedes viajar en el tiempo?

El chico arrinconado asintió y respiró hondo sin entender nada. Tan solo se limitó a mirar.

—Y… ¿Todo esto ha sido cosa tuya? ¿Qué has programado?

Junhong los miró a ambos y se llevo las manos a la cabeza superado por la situación. Por fin había encontrado a la mujer que perseguía en todos sus sueños y lo único que sentía era pánico, no estaba seguro de querer saber toda la verdad a pesar de sus preguntas.










Las sabanas olían a lavanda y Himchan las agarró débilmente entre los dedos tapándose hasta el cuello y buscando con la mirada a Bang. En una butaca con el cuerpo encogido dormía profundamente. Intentó mover los pies y después las piernas esforzándose todo lo que pudo, después se sentó sobre el colchón y estiró los brazos. Sentía que había estado durmiendo varios días enteros.

Pestañeó confuso y se fijó en los muebles de la habitación, no estaban en la casa abandonada que habían ocupado, cerró los esforzándose en recordar algo pero no logró nada.

Se puso en pie lentamente y se acercó a la ventana. Estaban en un edificio. Todo lo que había visto en Ikotam eran casas, así que Himchan supuso que quizás ya no estaban allí. Aunque se preguntaba que si ese era el caso como había llegado hasta allí.

Hizo acopio de todas sus fuerzas y se agachó al lado de Bang, lo miró desde el suelo y tuvo ganas de despertarlo y preguntarle qué estaba pasando, se fijó en él una vez más y desechó la idea. Se quiso poner de pie y se tambaleó hacia atrás tropezando con los pies de Bang y cayendo sobre la cama con los brazos abiertos.
El golpe le dolió un poco pero trató de no hacer ruido y se sentó sobre la cama, comenzó a gatear sobre la colcha sigilosamente y sintió como las manos de Bang lo sujetaban por la cintura y lo ayudaban a meterse entre las sabanas.

Cuando sus ojos se encontraron Himchan sonrió tímidamente y se echó a un lado.

—Puedes meterte si quieres, estarás cansado.

Bang no tardó en pensárselo y aceptar la invitación. Se quitó los zapatos y se metió con él apoyando la cabeza en la almohada y cogiéndole de la mano. Himchan se sonrojó y mantuvo la mirada fija en el techo de color blanco después se giró hacia él al escuchar como decía su nombre y seguía hablando.

— ¿Cómo te encuentras?

—Un poco cansado pero bien ¿Y tú?

—Perfectamente. Himchan… —carraspeó sin apartar la mirada y después le acarició suavemente los nudillos para transmitirle calor—. Te ha visto un doctor y me ha contado lo que puedes hacer.

Himchan sintió que se ponía pálido y bajó la mirada en cuanto escuchó a Bang. ¿Se refería a los viajes en el tiempo? No podía ser. Estaba seguro de que era el único que podía hacerlo y jamás había hablado de su secreto con nadie. Tragó saliva nervioso y se enfrentó a la tierna mirada de Bang sin poder negarle nada y accediendo a decir la verdad a pesar del miedo que sentía y lo mucho que sufriría si aquel chico lo tomaba por loco.

— ¿Qué te ha contado?

—Me ha dicho que tú también puedes viajar en el tiempo pero que tu cuerpo es débil y no lo controlas. Por eso te pusiste a temblar en medio de la noche y te traje aquí.

Himchan prestó atención a su explicación y poco a poco se perdió en una espiral creada por las primeras palabras que había escuchado, Bang había dicho tú también puedes viajar en el tiempo. Y eso sólo quería decir una cosa. Ya no estaba solo. Sintió un enorme alivio y se frotó los ojos con la mano que tenía libre sin atreverse a levantar la mirada y con ganas de llorar.

Bang le agarró la cara entre las manos y le obligó a mirarle fijamente, no entendía bien porque Himchan había reaccionado así, pero no quería verlo llorar.
—¿Qué pasa? Tranquilo, ¿vale? No voy a dejar que te pase nada malo.

Himchan respiró hondo y las mejillas le adquirieron un tono rojizo más marcado cuando entraron en contacto con las manos de Bang.

—Tú… Has dicho que también puedes hacerlo, ¿Es verdad?

Bang sonrió y asintió ante la pregunta de aquel hombre de pelo negro con la cara más bonita que jamás había visto.

—Y… ¿Puedes controlarlo? ¿No te duele el cuerpo? ¿Cuándo te pasó por primera vez? ¿No te da miedo?

Bang se rió al escuchar todas aquellas preguntas y ver lo mucho que abría los ojos cuando hablaba y los gestos que hacía.

—A ver, con calma, contestaré en orden. Primero si y no, depende de mi estado mental. Es algo que me agota mucho —hizo una breve pausa—. Segundo, el cuerpo no me duele pero pierdo la noción de la realidad durante un tiempo hasta que me acostumbro de nuevo a la vida diaria. Tercero… —cogió aire y lo soltó con pesadez—. Me pasó estando a bordo de un barco, pensé que estaba incubando alguna enfermedad, sentí que me moría y de pronto estaba en otro lado. Fue realmente impactante a decir verdad.

Himchan escuchó todas las respuestas atento sin perder detalle y le miró con admiración.

—Queda una respuesta, ¿cierto? —Añadió y lo miró con dulzura—. Cuarta y última confesión —carraspeó y le acarició la cabeza— ¿Si tengo miedo? Nunca tuve miedo pero me sentía muy solo, aunque eso se acabó porque ahora estás conmigo, ¿verdad?

La sonrisa de Bang hizo que el corazón le fuera a mil por hora, respiró hondo intentando calmarse y se llevó la mano al pecho apretando la camiseta que vestía. Himchan sonrió con dulzura y lo miró de la misma manera en la que él lo estaba mirando, se dejó llevar por las caricias y la sensación de felicidad. Se fundió en un abrazo al que continuaron uno y dos besos llenos de afecto y se entregó a la vida que jamás había tenido entre los brazos de aquel prófugo de la ley.











Daehyun recordó todas las atrocidades que había presenciado a lo largo de su vida, nada se parecía a lo que estaba viviendo en aquella habitación. No entendía qué estaba programado y porque se comportaba así la diosa del tiempo, tampoco comprendía porque se ocultaba tras el seudónimo de Soyh.
Ignoró lo que decían los demás y como le miraba ella, la agarró por el cuello clavándola contra la pared y respiró sobre sus labios lleno de ira y frustración intentando controlar el impulso de matarla en aquel mismo instante.

—Ni se te ocurra abrir la boca o les haré daño a ellos —dijo agitado y sin volverse hacia los demás, Hyosung trataba de respirar y lo miraba fijamente sin miedo a pesar de la dificultad que implicaba respirar con las manos al cuello—.Vas a escuchar todo lo que tengo que decir y después, si me apetece, te soltaré.
Hyosung asintió resignada mientras que Daehyun seguía hablando y los otros dos chicos permanecían alerta observando la situación.

—Quiero que me expliques porqué te hospedas aquí con un nombre falso, porque lo conoces a él — se giró hacia Junhong y después la miró a ella de nuevo—. Qué demonios estás planeando y qué está programado. Por último quiero que retires esa asquerosa maldición…

Una risa estruendosa resonó en toda la estancia y Daehyun tragó saliva a la vez que acorralaba con su cuerpo a la prisionera.

—Habla —Ante el silencio le apretó las manos alrededor del cuello más fuerte y después aflojo—. He dicho que hables.

Junhong dio un paso hacia ellos nervioso, no soportaba la manera en la que Daehyun la estaba tratando y soportaba un gran esfuerzo por no empezar una pelea. Primero quería escuchar la respuesta.

—Está bien —se rindió finalmente y los miró a todos—. Pero suéltame un poco, me estás haciendo daño —dijo entre dientes y sonrió amablemente cuando se sintió más libre—. Estoy aquí porque es donde vivo, a él lo conozco porque al igual que tú, cometió una infracción y tuve que intervenir, no puedo hablar sobre los planes todavía lo siento…

Daehyun le dio un puñetazo a la pared rozando suavemente su cabello, el dolor y la frustración estaban inyectados en su mirada de manera aterradora, daba miedo.






— ¡ Y una mierda! Vas a decirlo todo, ya lo creo que sí…—la agarró por el cuello levantándola varios centímetros del suelo— ¡Habla! —gritó y tan pronto lo hizo recibió un golpe en la cara que le hizo girarse y devolverle el puñetazo a Junhong.

Youngjae observó como Hyosung aprovechaba la oportunidad para zafarse y dirigirse hacia la puerta pero antes de dejarla escapar la agarró. Miró hacia los lados nervioso y agitado, sin saber cómo separar a aquellos dos idiotas que no dejaban de pegarse y al mismo tiempo retener allí encerrada a la causante de todo. Finalmente le agarró contra el pecho inmovilizando la parte superior de su cuerpo.

—¡Parar ya!¡Parar! —gritó y los miró confuso, no entendía que tenía de especial aquella chica que estaba paralizada entre sus brazos y porqué habían llegado a esa situación pero Daehyun y Junhong seguían intercambiando puñetazos y patadas— ¡Parar o me la llevaré!

La idea de huir con ella era descabellada y por supuesto no quería hacerlo pero era lo único que se le había ocurrido, mentira o verdad ambos se giraron hacia él con la respiración agitada y el cuerpo empapado en sudor.

—No quiero más peleas. Vamos a hablar por turnos, ¿de acuerdo? —todos asintieron y Youngjae se inclinó hablándole al oído a Hyosung—. Esto va para ti también, ¿entendido?

Daehyun asintió y se apoyó en la pared recuperando la calma y sin mirar a Junhong que se había sentado en la cama y los miraba atento.

—Vale, primero me toca hablar a mí, ya he aguantado suficiente —Miró a ambos frunciendo el ceño— ¿Porqué buscabais a esta mujer? No entiendo que tiene de importante.









Aquella noche Jongup durmió profundamente sobre el colchón más cómodo que había probado en toda su corta vida, tuvo varios sueños pero todos terminaban de la misma manera, frente aquellos ojos de gato que lo habían encandilado y perseguido desde que tenía uso de memoria. Se despertó cuando su cuerpo recargó las energías que lo habían abandonado los últimos días y estiró los brazos bostezando con la boca abierta y haciendo crujir la espalda. Luego se levantó y fue al baño aseándose y quedando frente al espejo atontado observándose en el reflejo.

En todos los años que había vivido jamás había reparado en lo cansado que se veía o lo largo que tenía el pelo, tampoco en el lunar que tenía en la nariz y las arrugas que se le formaban en la cara cuando sonreía (que era algo poco frecuente). Sopesó en ese instante que quizás debería cambiar su imagen a partir de ahora o tratar de sonreír más pero pronto le dio la espalda al espejo y se puso la ropa que había tirado por el suelo de la habitación el día anterior.
En la cafetería no había nadie así que se pudo sentar donde quiso, eligió la mesa más apartada en un rincón y descansó los pies sobre la silla que tenía enfrente. El camarero era el mismo hombre que lo había atendido ayer, Jongup se preguntó si en aquel lugar todo lo hacía la misma persona.

— ¿Qué desea?

— ¿Hay un menú de desayuno?

—No señor, a estas horas, le recomiendo un menú de comida más bien — Minseok sonrió de manera amable y meditó las palabras antes de parecer un entrometido ya que si aquel chico quería un desayuno, debería dárselo.

—Está bien, uno de esos entonces.

El camarero se alejó y Jongup siguió analizando el local con la mirada ¿De verdad no habría nadie en toda la ciudad? Era algo complicado de creer, más si hacía caso de todo lo que decían sobre el lugar.

Cuando Minseok le sirvió la comida quiso pagar pero de nuevo no le dejó, comió todo disfrutando de los sabores que no conocía, ya que la dieta que había tomado durante la mayor parte de su vida había consistido en arroz, y bebió agua cada vez que lo necesitó. Estuvo sentado alrededor de treinta minutos sin moverse hasta que dejó el plato limpio y se limpió las manos con la servilleta de tela que había en la mesa.

Después decidió preguntarle al chico multiusos porqué no veía gente e insistía en invitarle a todo. Todo le parecía muy raro desde que había puesto los pies en Ikotam pero lo cierto era que tenía que reponer fuerzas antes de empezar la investigación.

La recepción estaba vacía cuando llegó y husmeó en los alrededores de la estancia en busca de Minseok sin resultado. Comenzó a subir las escaleras y se detuvo cuando escuchó gritos desde un cuarto. Se acercó con cautela y, sin intención de parecer un entrometido, se pegó a la pared de manera disimulada intentando descifrar que decían.










Junhong abrió la boca para contestar pero Daehyun fue más rápido eligiendo las palabras y contestó primero:

—Yo no la buscaba, tan sólo estaba ayudándole a…él —miró de manera despectiva a Junhong y después volvió a centrarse en ellos dos—. Ella es la diosa del Tiempo, lo controla todo, como podrás suponer. Los tres podemos viajar en el tiempo, por lo que entiendo que, no es una casualidad que hayamos acabado aquí. Sé de lo que es capaz esta mujer y deberíais hacerme caso si os digo que hay que temerla —Sentenció mirando con rencor a Hyosung.

Hyosung no dijo nada mientras Daehyun hablaba, pero Youngjae sintió como se le tensaba el cuerpo cuanto más hablaba su amigo.

—Si ha dicho que hay algo programado es que no trama nada bueno, os lo advierto, y en lo que a mí se refiere pienso irme de este lugar en cuanto acabe esta estúpida conversación.

Junhong levantó la mano, aunque con mucho gusto hubiera interrumpido el discurso de Daehyun, y cuando Youngjae asintió procedió a hablar en aquel tono neutral que lo caracterizaba.

—Youngjae mira, sé que no nos conocemos pero ella no es así —Tragó saliva mientras apartaba la mirada de ella, no soportaba verla en aquella situación—. Yo… desconocía que existieran más personas con esta extraña habilidad pero estoy contento de haber descubierto que no soy el único, ¿tú no? —Alzó las cejas y se levantó despacio de la cama acercándose con cautela—. Si ha programado algo, debemos darle la oportunidad de expresarse, creo que si podemos sacar algo de esto es que no estamos actuando de la manera más adecuada.

Youngjae se fijó en Daehyun que estaba fumando apoyado en la pared sin apenas prestar atención y Junhong que se acercaba paso a paso hasta él, para liberarla a ella pensó y la apretó inconscientemente más contra su cuerpo. Después su cerebro contrastó toda la información y procesó un veredicto: probablemente aquella mujer no era de fiar pero necesitaba escuchar qué planes tenía.

Cuando Junhong se acercó a ellos Youngjae aflojó el amarre y la dejó en sus manos, buscó la aprobación de Daehyun con la mirada y acto seguido se colocó ante la puerta, nadie iba a salir de allí sin su permiso.

—Creo que…quiero saber qué planes tiene…pero escúchame —se giró hacia Junhong—. No me fio de ninguno. Así que nada de trampas o acabaremos todos muy mal.

Daehyun continuó en la misma postura y asintió satisfecho al escuchar la respuesta de Youngjae, apagó el cigarro contra el marco de la ventana y se juntó con ellos en el centro de la habitación. Mientras, Junhong abrió los ojos sorprendido cuando Hyosung sacó una pistola que tenía en el liguero de la pierna derecha oculto bajo el vestido y los amenazó con disparar.

—De acuerdo, os diré mi fantástico plan. Todos, abajo —ordenó apuntándolos con el arma mientras giraba el pomo de la puerta.

Salieron uno a uno de la habitación y siguieron a Hyosung hasta la primera planta donde los encerró en una especie de biblioteca. Se sentaron en los sofás de cuero que había en el centro y respiraron hondo cuando Hyosung salió encerrándolos con llave allí dentro.

—Os dije que no era de fiar —murmuró Daehyun cuando se quedaron a solas y tiró contra el suelo el paquete vacio de tabaco.

╰☆╮ Continuará

Tags: banghim, bap, calls me home, fics, sn
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